16.12.05

El puente aéreo.

Conocí a Roberto en el puente aéreo entre Madrid y Barcelona. Aquel día estaba nervioso porque la niebla había retrasado el vuelo tres cuartos de hora. “Llegaré tarde a la reunión”, pensaba.
La noche anterior había llegado tarde a casa y su mujer y los dos niños pequeños estaban ya dormidos. A la mañana se había levantado antes para coger el primer vuelo a Barcelona.
Y ahora ahí estaba, con El País en la mano, cambiando el cruce de las piernas continuamente y controlando cada minuto que pasaba en su reloj de marca.
Hacía llamadas por el móvil para avisar de su llegada con retraso a El Prat. Era un continuo nervio.

Cerca una niña de ojos azules jugaba con su muñequita al juego de mamá e hija. Recorría la sala de espera enseñándola a los viajeros que con distinto agrado respondían a sus juegos.

La niña se acercó a Roberto y comenzó a mirarle. Quería enseñarle a su “hijita” de plástico. Pero Roberto estaba más enfrascado en el rápido pasar del segundero.

“Espe, no molestes al señor”; se oyó a lo lejos.

Pero la niña ya estaba sentada junto a Roberto con su muñequita y hacía ademán de leer el periódico que tenía el ejecutivo entre sus manos.

“¿Vas a Barcelona? ¿Has ido alguna vez en avión? ¿Qué reloj más bonito? ¿Habla el periódico de mi muñeca?”

Roberto levantó los ojos y miró a la niña pensando en la saturación de preguntas que le hacía.

“Voy a Barcelona y llegaré tarde… llevamos demasiado tiempo esperando aquí. Y perderé una reunión importante… ¿Qué te parece?”

La niña se encogió de hombros y sonrió con una de esas sonrisas limpias.

“¿Cómo te llamas niña?”

Y con una vocecita llena de ternura, la niña de ojos azules le respondió: “Espe, Esperanza… porque mis papás tuvieron que esperar mucho a que yo naciese…”
Roberto pensó entonces que aquella niña le había dado una lección. El valor de la espera viene marcado no por la rapidez con la que vivimos sino por el fruto de lo que conseguimos vivir. Y cerrando el periódico y olvidando el reloj de marca se puso a jugar con la niña: “¿Y tu muñequita cómo se llama?”

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