De las aves, se suele hablar de su vuelo en libertad. Nosotros, hombres sin alas, siempre hemos mirado al cielo intentando conquistar esa misma libertad.
Hoy es lunes. Y cuando el sol esté en lo más alto del mediodía, volaré dejando abajo la tierra pequeñita y cruzaré las nubes que como algodones milagrosamente se sujetan en las alturas.
Y curiosamente, tras esa primera barrera de nubes, el cielo es siempre azul.
Hoy es lunes y volaré.
Y en ese escándalo maravilloso de la técnica sobrevolaré y veré desde lo alto mi tierra. Admiraré su belleza desde otra perspectiva. Sentiré que mi mundo monótono y habitual es un puntito más en la inmensidad de la tierra.
Todavía recuerdo la última vez en la que desde la misma perspectiva vi abajo el mar que baña la bahía donostiarra, los valles guipuzcoanos y la llanada alavesa. Todo en una misma y única mirada desde lo alto.
En un par de horas todo será distinto, porque volveré a tomar perspectiva de nueva tierra; otra costa, otras montañas que nacen desde el mar. Seguramente encontraré en la inmensidad del paisaje la montaña volcánica de Castelgandolfo que guarda en lo alto su pequeño espejo de agua. Y la ciudad que llaman eterna se acercará hasta que la toque con mis pies y con mis manos. Respiraré el mismo aire de siempre, pero mis oídos escucharán otra lengua.
Miraré lugares ya vistos y sentiré recuerdos lejanos pero presentes en mi memoria y en mi corazón.
Tal vez me emocione. Pero sentir en mi cara el aire romano, beber el agua en sus calles, oír el rumor de la gente y el tráfico, oler su peculiar mezcla de olores, ver su colorido de piedras manchadas por el tiempo… me hará revivir aquello que un día viví.
Hoy es lunes; pero este lunes no sonará a lunes, sino que su música es la de un día especial, perché oggi saró a Roma.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario