23.3.06

Mi sueño. Mi vida.

Hay noches en las que me despierto soñando; soñando sueños que no sé cuáles son. Sueño viviendo y vivo soñando. Sueño mi vida de miedos y soledades. Y cuando me despierto y viviendo miro a mi alrededor siento más patente la dificultad de vivir, la dificultad de soñar.

Sueño con una vida real, de ilusiones y sensaciones; de valores y alegrías. Vivo sintiendo lo volátil de mis sueños y pensando que son fantasías inexistentes.

Sueño lugares irreales. Vivo en mundos inexistentes. Giro alrededor y siento el dolor. Siento el dolor que no me deja dormir; sólo me deja vivir y soñar. Y en esa hora intempestiva donde lo real y lo ficticio se mezclan, suplico para no caer más en el mundo que no existe.

Sueño pasados. Recuerdos momentos que cruzaron mi alrededor pincelando mi historia y marcando mi camino.

Sueño presentes. Vivo pasiones e inquietudes que renacen como el agua que escondida en la roca brota a borbotones mojando el suelo áspero del camino. E intento calmar mi sed infinita bebiendo en la fuente que surge en cada paso a la vera de mi senda.

Sueño futuros. Vivo ilusiones cercanas o lejanas. A veces tiemblo de inquietud, de miedo; a veces respiro hondo profundizando en el más allá; a veces gozo con la realidad del infinito horizonte.

Pienso que el presente ayer era futuro; y que mi pasado alguna vez fue sueño lejano. Y me doy cuenta de la diversidad entre mi sueño y mi vida.

Vivo en mi otro mundo, y a menudo no me encuentro en él. Quisiera rodearlo para reencontrarme de nuevo a la vuelta de la esquina. Conozco un mundo de sueños y vivo un mundo de realidades.

Sueño y vivo que el verdadero mundo es el que está en mis manos. En mis manos que cansadas o apasionadas trazan una historia de fuerza y de color; de miedos e indecisiones. Mis manos en mis sueños y en mis vivencias trazan pinceladas en el lienzo que me pertenece dejando improntas que existen ante mis ojos y ante mi alma.

Mis mundos sólo existen si existo yo; si existen mis manos manchadas; si existen mis ojos centelleantes; si existen mis sueños interiores; si existen mis ganas por vivir. Sólo existen si vivo dentro de mí. Y me pido suplicante soñar y vivir; vivir y soñar; viviendo mis sueños en realidades; y soñando mi vida en ilusiones.

Entonces, el pasado será futuro y el futuro será presente; porque todo serán líneas de color en la pintura que existe ante mis ojos: ante mis ojos que titubeantes lloran lágrimas de sal; y ante mis ojos del alma que centelleantes suspiran en lo profundo de mi corazón.

1 comentario:

Fer dijo...

Prosiguiendo con la coba que accidentalmente iniciaste, he de aplaudir éste y otros de tus nanorrelatos (siempre creí que la brevedad máxima se condensaba en los microrrelatos, qué grandes los veo ahora).
Lo que no creo, sin embargo, es que respondan a un sentimentalismo ñoño, como dijiste. Sentimentalismo ñoño es pintar corazoncitos en márgenes de libros, es comprar peluches que digan cursiladas o, como dicta el habla hispana, un repollo con lazos. Esto que haces, por cambiar su definición, es lirismo en prosa, mucho más elaborado y profundo.
Ánimo y adelante. Seguiré pasando por aquí para vigilar tus sueños, tu vida, tus mundos.
P.D.: mil gracias por el comentario, no sabes lo que se agradece.