2.7.06

El sonido del silencio.

Todo a mi alrededor es un continuo rumor. Música en la radio. El coche que pasa cerca. Las conversaciones de las personas que me cruzo en la acera. Una ambulancia que veloz recorre la calle camino del hospital. Preguntas y respuestas. Discusiones y conversaciones. Hasta el tic tac del reloj que marca el tiempo suena rotundo en mi muñeca.

Todo a mi alrededor es un continuo rumor. Verdades evidentes. Mentiras falsas. Apariencias. Dificultades. Rebuscadas soluciones.

Todo a mi alrededor es un continuo rumor. Preguntas sin respuestas. Cuestionamientos que entrecruzan el camino interior de mi vida. Elecciones que no dependen de uno mismo. Inquietudes. Ilusiones desbordantes.

Todo a mi alrededor es un continuo rumor.

Pero uno de estos días he decidido que voy a pararme. Voy a alejarme de la ciudad. Buscaré el agua que sin olas se mece tranquila en una orilla de guijarros simétricos. Buscaré el verde de un prado que comienza a sentir dentro de sí el ansia de una lluvia de otra estación. Buscaré la sombra de un árbol que refresque mi mirada.

Habrá gente. No podré encontrar la soledad. Niños gritarán en la lejanía de sus juegos. Familias recorrerán la playa artificial. Habrá cometas que bailarán al viento. Chapuzones en las tranquilas aguas. Perros ladrarán corriendo en libertad.

Pero, tumbado en la sombra de este árbol; mirando al cielo azul que infinito llena el horizonte; escucharé el sonido del silencio.

Las hojas dejarán de mecerse al viento. Las risas desaparecerán en la lejanía. Las conversaciones se perderán tras el infinito. Y sólo existirá ese cielo azul inmenso que traspasará las ramas verdes de este árbol que me protege. Sólo existirá la sensación de este verde que me cubre las espaldas. Sólo existirá esa caricia de alguna hoja que acaba junto a mi rostro.

Y allí, en esta sensación de paz; en este oasis de tranquilidad; el tiempo no existirá. Los sentidos se abrirán al infinito. La mirada se perderá en la lejanía del azul brillante. Mi voz susurrará el pensamiento de mi corazón. Mis mejillas sentirán el tacto de una brisa cariñosa. Mis labios se abrirán al gusto de un presente continuo. Y mis oídos, absortos por la esencia de lo importante, escucharán sólo el sonido del silencio.

Entonces todo a mi alrededor será un continuo silencio. Un silencio acompañado. Un silencio compartido. Un silencio que hará vibrar el tímpano de mi felicidad.

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