11.8.06

Apareces tú.

(Inspirado en el latido personal de una canción de La Oreja de Van Gogh)

Me prometí pedirme perdón por no haber mirado mi alma; prometí perdonar mi injusticia y el dictado cruel de mi mente.
Me confesé con mi corazón; y sentí su latido renacer en un tic tac titubeante que esparcía por las venas la sangre de mi vida.
Me enamoré del amor; me enamoré del reflejo de mis ojos en las pupilas que me miran desde el espejo de mi interior.

Sonreí a ese espejo y comencé a sentir la canción que tarareaba mi corazón. Dije que no al miedo y a los fantasmas que habitaban la mansión de mi indecisión.
Me miré a los ojos, sentí ese brillo. Sonreí; me gusté; y me amé tal y como soy.
El silencio de soledad se transformó en emoción. El hueco se rellenó de energía; y en este paso dejé marcada una huella en la playa húmeda de mi vida.

Comencé a soñar; comencé a vivir. Comencé a soñar que vivía; y comencé a vivir soñando.

Y entonces, de repente apareces tú. Susurras a mi oído. Siento en mi tímpano el impulso del aire de tu voz.

Me hago el dormido como quien teme despertar de este sueño. Sueño contigo. Sueño vivir. Sueño soñar.

Cada gesto lo acoges y lo abrazas. Cada secreto, cada verdad, cada silencio, cada palabra es absorbida por tu respiración y en tu interior se transforma en un nuevo impulso de voz que susurrante entra en el fondo de mi corazón.

Quiero soñar; quiero elegir; quiero sentir; quiero vivir. Mucho más que nunca, enamorado de la vida, me pido suplicante soñar y vivir; vivir y soñar; viviendo mis sueños en realidades; y soñando mi vida en ilusiones.

Hoy, como cada día, aunque no lo vea, también el sol infinito cruza la línea tenue del horizonte zambulléndose, como aquella tarde de hace dos meses, en el mar de Gaztelugatxe.
Apareces tú.

Me he prometido pedirme perdón,
Me he confesado con mi corazón.
Me he enamorado de todo mi amor;
Me permití decirle al miedo adiós.

Y de repente apareces tú,
Mientras me hablas hago que estoy dormida.
Te mentiría si negara hoy
Que desde entonces sólo sueño contigo.

Tú, entiendes mis silencios sólo tú,
Conoces mis secretos sólo tú,
Comprendes cada gesto sólo tú.

Me ha sonreído el espejo hoy,
Me he decidido a levantar la voz.
Me despedí de mis fantasmas hoy,
Y me he gustado tal y como soy.

Y de repente apareces tú,
Mientras me hablas hago que estoy dormida.
Te mentiría si negara hoy
Que desde entonces sólo sueño contigo.

Tú, entiendes mis silencios sólo tú,
Conoces mis secretos sólo tú,
Comprendes cada gesto sólo tú.

Y yo sólo quiero entregarme,
Comprenderte y cuidarte,
Darte mi corazón.
Quiero que llegues a ser
Mi alma y mi intención,
Mi vida y mi pasión,
Mi historia de amor.

Tú, entiendes mis silencios sólo tú,
Me subes hasta el cielo, sólo tú.
Eres mi alma y mi inspiración.

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