Cuéntame qué has soñado hoy.
Cuéntame dónde viajaste en esta noche estrellada con tu mente.
Cuéntame las emociones de esta madrugada eterna.
Ayer, cuando anochecía me dijiste adiós.
Buscaste el silencio de la soledad.
Corriste hacia la calma de la oscuridad.
Ayer cuando te marchaste cerré los ojos
y pensé en ti.
Me asomé a la ventana de mi mundo
y reconocí tu sonrisa en las estrellas
que te visitan en el alfeizar de tu noche.
Son las mismas estrellas que tímidas cuentan
los infinitos días que quedan por vivir.
Las mismas estrellas aquí y allá.
Cuéntame qué viste al cerrar los ojos.
Cuéntame cuál fue tu pensamiento dibujado en pinceladas de colores.
Cuéntame las emociones de esta madrugada eterna.
Y al cerrar los ojos el mundo de lo posible renació.
Colores amarillos y dorados se esparcieron sobre el horizonte infinito.
Reflejos de un sol ilusionado estallaban
en estos pequeños cristales tallados.
Ayer cuando te marchaste cerré los ojos
y pensé en ti.
Cuéntame a qué te supo el mar.
Cuéntame si sentiste la brisa de ese sueño.
Cuéntame tus emociones en esta madrugada eterna.
Y aferrados a este sueño infinito pero real
la luna crece cada noche;
las estrellas danzan saltimbanquis y juguetonas;
y el rumor de un bosque que duerme perezoso
me deslumbra en esta noche con su belleza.
Esta noche, una noche más,
quiero soñar.
Soñar y recordar lo soñado.
Y cerrar los ojos para pensar en ti.
19.2.07
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3 comentarios:
Que te falta poco para llegar a los cien, soñador!!!
Muy poético has vuelto. Me ha gustado.
Un abrazo, Arantxa
Yo tambien cierro los ojos de vez en cuando para poder ver aquello que deseo y no tengo. Para vencer mis miedos, mis temores. Para ser lo que no soy. Para soñar. Porque al fin y al cabo como dijo Calderon: que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son. Sigue soñando Jorge pero siempre con la certeza que si lo deseas se pueden hacer realidad.
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